Trump enviará 4000 soldados más a Afganistán para acabar con los talibanes

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El republicano, que durante años abogó por una rápida salida de Afganistán para dejar de gastar dinero, ha seguido los consejos del Pentágono

Después de haber prometido en campaña electoral que retiraría a su país de la guerra de Afganistán – que se prolonga ya dieciséis años – , el presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado este lunes desde la base militar de Port Myer (Virginia) que enviará más soldados a ese Estado a medio camino entre Oriente Medio y el continente asiático. De este modo, en una esperada alocución, el republicano, que durante años abogó por una rápida salida de Afganistán para dejar de gastar dinero, ha hecho pública su elección de seguir los consejos del Pentágono, que venía defendiendo desde el inicio de la legislatura la necesidad de que EEUU contrarrestase los avances de los talibanes mediante el envío de más tropas.

En cualquier caso, el presidente se ha afanado en justificar este aparente incumplimiento de sus promesas electorales: ‘Mi instinto original era retirarnos. Y, en general, me gusta seguir mis instintos. Pero durante toda mi vida he escuchado que las decisiones son diferentes cuando te sientas en el Despacho Oval’, ha señalado Trump, quien, al contrario que otros líderes políticos, sí reconoce un cambio de postura cuando éste se produce (aunque esto sirva de bien poco para los votantes).

Aunque el presidente no ha desvelado el número de soldados que se enviarán a ese país de mayoría musulmana, fuentes del Congreso citadas por medios norteamericanos apuntan a unas 4000 (ya hay 8400). Así, Trump ha optado, como en tantas otras ocasiones, por mantener en secreto la parte sustancial de su estrategia: ‘No anunciaremos nuestro plan en lo concerniente a las actividades militares. Las condiciones en el terreno, y no programas arbitrarios (en referencia a la política de Barack Obama), guiarán nuestra estrategia desde ahora. Nuestros enemigos nunca deben conocer nuestros planes. No diré cuándo atacaremos, pero os aseguro que lo haremos’.

En cualquier caso, el republicano sí ha querido compartir con el pueblo estadounidense las líneas básicas de la estrategia que ha urdido para acabar con el conflicto en Afganistán, donde los talibanes campan a sus anchas desde hace años: liberarse de horarios y calendarios referidos al momento en que EEUU abandonará el país; utilizar todos los elementos de poder, también el económico y el diplomático; demandar mayor colaboración de Pakistán, que actualmente, pese a recibir dinero norteamericano, acoge a talibanes; implicar más a la India en la lucha contra los terroristas; y seguir apoyando al Gobierno afgano.

En cualquier caso, la ayuda estadounidense al Gobierno del país no será un cheque en blanco. Al contrario, estará sujeto, de acuerdo con Trump, a exigentes condiciones, como la de luchar contra la corrupción: ‘Nuestro apoyo no es un cheque en blanco. El Gobierno del país debe asumir su parte de la carga militar, política y económica. El pueblo estadounidense espera ver reformas reales, avances reales y resultados reales. Nuestra paciencia no es limitada, y mantendremos los ojos abiertos’.

Los talibanes responden

La réplica de los talibanes a este anuncio de Donald Trump no se ha hecho esperar. No en vano, en un comunicado de su portavoz, Zabihullah Mujahid, éstos amenazan con tornar Afganistán en un verdadero cementerio: ‘Si los estadounidenses no retiran sus fuerzas de Afganistán, no está lejos el día en que éste se convierta en el cementerio del Siglo XXI del imperio estadounidense’.

De este modo, Mujahid, que asegura en su comunicado que combatir a los ‘invasores’ es una obligación moral, advierte a Estados Unidos: ‘Mientras que un soldado de EEUU permanezca en el país (…) continuaremos con nuestra yihad contra ellos con la moral fuerte, con plena voluntad y más sobriedad’.

Para que luego digan algunos que islam y yihadismo nada tienen que ver.

Las bases, descontentas

Quienes se sintieron atraídos por el lema de ‘América primero’ – y votaron a Trump básicamente por él – han acogido la decisión del presidente con una inocultable desilusión. Así, Ann Poulter, comentarista conservadora y autora del libro ‘In Trump we Trust’, ha manifestado su descontento a través de Twitter: ‘No importa a quién votes. Siempre gana el entramado industrial-militar’.

Por su parte, el locutor de radio de Fox Todd Starnes ha publicado un tuit en la misma línea, aunque sustituyendo la contundencia de la denuncia descarnada por la sutileza de la sardonia: ‘Afganistán primero’ en lugar de ‘América primero’.

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