El FBI admite que, al final, no fueron los rusos

La ‘trama rusa’ con la que en el último tramo de la campaña electoral y los primeros meses de presidencia trataron los medios de vincular a Donald Trump ya ha sido definitivamente abandonada por el propio FBI.

No, no fueron los rusos, al final. La ‘trama rusa’ con la que en el último tramo de la campaña electoral y los primeros meses de presidencia trataron los medios de vincular a Donald Trump y justificar con ella su victoria, ya ha sido definitivamente abandonada por el propio FBI.

No es que ya nadie pudiera creer en ella, visto el nulo beneficio que ha sacado Moscú con la victoria de un Trump súbitamente converso al belicismo que ha bombardeado una base aérea de su aliado sirio y amenazado con ampliar las sanciones contra Rusia impuestas por la anterior administración con motivo de la anexión de Crimea.

Tampoco estuvo nunca muy claro en qué consistía esa ‘injerencia’ rusa en las elecciones norteamericanas, una indefinición de que se valió la prensa para sugerir mucho más de lo que podía probar y que ha llevado a políticos como McCain a decir que podría tener categoría de ‘casus belli’. Descartada desde casi el primer momento la posibilidad más temida, a saber, que ‘hackers’ rusos hubieran podido alterar el resultado manipulando las máquinas de votación, quedaba solo en pie la más vieja acusación: que WikiLeaks, el consorcio internacional de ‘hackers’ encabezado por Julian Assange, al filtrar correos de responsables de la campaña de Hillary Clinton y, sobre todo, al exponer los secretos de la CIA, estuvieran actuando a las órdenes de Putin.

Pero ahora la CIA y el FBI han admitido, por fin, que están buscando a alguien de dentro -no ruso- que habría expuesto miles de documentos ‘alto secreto’ describiendo las herramientas usadas por la agencia de inteligencia para espiar desde móviles, tabletas, ordenadores y hasta televisiones de todo el planeta. Después de haber declarado que WikiLeaks es “un servicio de inteligencia hostil a menudo al servicio de actores estatales como Rusia”, ahora tienen que comerse sus palabras. El topo estaba dentro, y parece ser tan americano como la tarta de manzana.

Ahora, revela CBS News, las agencias andan a la caza del hombre: “Fuentes cercanas a la investigación señala que buscan a un empleado o contratista de la CIA con acceso físico al material. La agencia no ha aclarado públicamente cuándo o cómo se robó dicho material”.
Aunque el material estaba clasificado y celosamente guardado con las adecuadas medidas de seguridad, no eran pocas las personas que tenían acceso al mismo, y los investigadores están revisando los nombres uno a uno.

WikiLeaks siempre afirmó que había obtenido la información de un antiguo contratista de la CIA, igual que, en el caso de los correos del Comité Nacional Demócrata, aseguró haberlos conseguido gracias a un empleado. Nuevos indicios en este sentido apuntan a que el empleado en cuestión pudo ser Seth Rich, un joven analista de sistemas que apareció muerto violentamente en Washington de madrugada en un supuesto atraco, aunque seguía teniendo con él objetos de valor como su móvil y sus tarjetas de crédito.

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Ángel
Invitado

La culpa es del muerto, normal

Ángel
Invitado

La culpa es del muerto,normal

NGR
Invitado

“ahora la CIA y el FBI han admitido, por fin, que están buscando a alguien de dentro -no ruso-”

¿Y asumirán las responsabilidades derivadas? ¿O se irán “de rositas”?

Don Verdad
Invitado

¿Pero quien ha sido? Y si no ha sido nadie habrá que echar a todos los mandos de la CIA y del FBI

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