Marchas contra Trump: el silencio mediático ante la opresión a la mujer en el islam

Protestas feministas contra Donald Trump en Estados Unidos. Las mujeres musulmanas salen a la calle contra el nuevo presidente con el aplauso cómplice del globalismo mundial, que guarda silencio ante la situación de la mujer en el islam.

Fotografías multitudinarias, gestos emotivos y carteles en favor de la “libertad” de la mujer. Las marchas feministas contra Donald Trump, financiadas entre otros por George Soros, reivindicaban los “derechos de las mujeres” frente a las políticas del nuevo presidente de los Estados Unidos.

Los medios de todo el mundo se han hecho eco de las “históricas protestas” y muchos han querido destacar la presencia de miles de musulmanas en las mismas acompañadas de carteles contra la”falta de libertad” desde el advenimiento de Trump, pese a que apenas llevaba entonces unas horas en el cargo.

Resulta anecdótico que las mismas musulmanas que marchan contra Trump guarden silencio ante la situación de la mujer en su propia religión, que degrada el papel de la misma y la obliga a cubrirse para evitar “miradas indiscretas”. De hecho, en países gobernados por gobiernos islamistas, la legislación prohíbe incluso que las esposas salgan solas a la calle o que realicen actividades cotidianas como conducir un vehículo sin la presencia de su marido.

No es de extrañar esta defensa de la religión islámica en los medios de comunicación si se tienen en cuenta los precedentes. Hace apenas unas semanas, el director adjunto de El País -diario perteneciente al grupo Prisa- aseguraba que “en el islam, hombres y mujeres son iguales ante Dios. La Iglesia aún no ha alcanzado la igualdad en ese campo, por cierto’’.

Cabe recordar que el Corán dedica un capitulo a las mujeres en el que se afirma de modo expreso la obediencia de la esposa a su marido, por voluntad de Alá. Además, reconoce la potestad del hombre para golpear a la mujer. La interpretación común de los juristas islámicos ha establecido tres grados de castigo: la exhortación con palabras, la privación de sexo conyugal y los golpes corporales. Eso sí, por razones religiosas, la mujer no puede bajo ningún concepto emplear la fuerza física contra su esposo.

El ‘emotivo’ momento

Uno de los momentos más aplaudidos de las marchas ‘anti-Trump’ por los medios occidentales fue la cola de mujeres para colocarse un velo islámico con los colores de la bandera norteamericana. En señal de protesta, cientos de féminas decidieron portar la prenda islámica, obligatoria en todo caso en los países regidos por la sharia, en “solidaridad” por las declaraciones del presidente electo.

El presidente norteamericano ha establecido como “prioridad absoluta” acabar con el Estado Islámico y el terrorismo fundamentalista. El autoproclamado califato ha atacado las principales naciones occidentales durante los últimos tres años y los territorios dominados se han convertido en lugares bajo el yugo de la ley islámica (sharia) donde las mujeres son meros objetos sexuales.

Es decir, el presidente que se compromete a terminar con aquellos que oprimen a las mujeres es el que recibe las críticas en las marchas feministas mientras que Hillary Clinton, cuya candidatura fue financiada por los petrodólares de Qatar, es vitoreada por sumarse a las protestas.

Los colectivos feministas parecen más enojados con Trump por defender una postura firme acerca de la inmigración y el terrorismo islámico que con Clinton, una candidata que fue apoyada por aquellos países que promueven la opresión total a la mujer.

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