Los medios vuelven a la carga contra Donald Trump

 

Que el presidente bombardeara la base de Bashar Al Assad contentó a los ‘mass media’, pero sólo durante un tiempo. Ahora atacan de nuevo a Trump por las supuestas filtraciones rusas.

Las semanas de calma en torno a Donald Trump han llegado a su fin. Los medios de comunicación se pusieron de acuerdo en alabar el bombardeo a la base siria de Bashar Al Assad. El presidente sirio, convertido en enemigo público número uno, fue acusado de un supuesto ataque químico cuyo responsable todavía no ha quedado claro y la prensa acudió rauda a celebrar lo sucedido en pro de la “libertad mundial”.

No hay nada como un enemigo común para lograr unos días de asueto. No obstante, la calma llegó a su fin y los principales medios americanos han vuelto a la carga contra Trump, mientras que un sector de los republicanos amenaza con un Impeachment antes de finalizar el año. ¿El principal motivo? La conversación del presidente con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en la que según The Washington Post se revelaron secretos que podrían poner en jaque la seguridad del país.

La jugada, sin embargo, le ha salido como un tiro al tabloide americano. Tras días de escándalo mediático, Vladimir Putin ha salido al paso de las críticas para asegurar que puede demostrar que Trump no reveló secreto alguno. “Si la Administración americana lo estima posible, estamos dispuestos a proporcionar al Senado y al Congreso la transcripción de la conversación entre Lavrov y Trump”, aseguró este jueves en rueda de prensa tras su encuentro con el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, para defender que Trump no había revelado información clasificada alguna.

“Lo que me extraña es que usen consignas contra Rusia para agitar la escena política nacional”, añadió el líder ruso. “O no entienden el daño que le hacen a su propio país, en cuyo caso son sencillamente estúpidos, o lo entienden perfectamente, y entonces son peligrosos y corruptos”.

Diferentes visiones de una realidad

Toda la campaña de The Washington Post contra Trump se entiende mejor haciendo un repaso a su historial. Cuando el expresidente Barack Obama decidió, él sí, compartir información reservada con la inteligencia rusa, la dirección del medio alabó su labor de cooperación con el Kremlin para garantizar la “seguridad mundial”. Ni un sólo reproche al demócrata ni a su política exterior, que permitió que conflictos como el de Siria -derivados de las desastrosas Primaveras Árabes- se enquistaran sin solución aparente.

Con Trump todo es diferente. A los responsables del Post la victoria del republicano no les sentó nada bien. Fueron meses de persecución mediática y encubrimiento de los escándalos que rodeaban a su contendiente, Hillary Clinton, que no le sirvieron a la demócrata para llegar a la Casa Blanca. Sólo tras los bombardeos en Siria el tabloide americano dio una tregua, pero era cuestión de tiempo que volviera a la carga.

Lo hizo con una supuesta exclusiva sobre los encuentros de Trump y Lavrov y una reflexión que indica el objetivo de la filtración: el nuevo presidente está poniendo en riesgo la seguridad del país. Los matices, tan clarificadores en esta profesión, no dejan lugar a dudas. En el caso de Obama, el periodista utiliza “compartir”, mientras que para Trump dejan “revelar”.

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