100 días de Trump: Política exterior y seguridad nacional

Estará sujeto a debate pero nadie puede negar que hay una nueva estrategia en política exterior y seguridad nacional de EE.UU. La era Obama en este aspecto ha pasado.

El 29 de abril se han cumplido los primeros 100 días de la Administración de Donald Trump con una nueva política exterior y de seguridad y defensa con claro impacto en los diversos escenarios internacionales.

Respecto a la primera amenaza, el ISIS/DAESH, las acciones directas de las tropas norteamericanas en coalición con las tropas iraquíes y afganas, en Irak y en Afganistán respectivamente, han debilitado significativamente el liderazgo de dicho Ejército/Grupo terrorista, con perdidas de líderes destacados en su organización y dirigentes locales, disminución del terreno que sostenían y merma de su capacidad militar. Esto ha sido posible gracias a la nueva estrategia contra el ISIS/DAESH propuesta por el Pentágono y aprobada por Trump, que incluye el aumento de 2.500 militares en Arabia Saudí para apoyar a la Coalición en Irak y Siria.

Respecto a Corea del Norte, donde todas las opciones están abiertas, la presión diplomática y las acciones concretas de China sobre el Régimen comunista, por un lado, fruto de la buena relación Trump-Xi Ping; y la presión militar de EE.UU., fiel a los compromisos adquiridos por la nueva Administración con Japón y Corea del Sur, por otro; hacen que su dirigente Kim Jong-un sepa muy bien a quien tiene enfrente y vislumbre también muy bien las consecuencias de sus pruebas con misiles balísticos y desarrollo de armamento nuclear. Algo parecido le sucede a Irán, que ha continuado con las pruebas de sus misiles balísticos.

La relación con los aliados de la OTAN se ha aclarado positivamente y la Alianza se puede reforzar, como lo ha certificado su Secretario General en visita a Trump en Washington, al obtener de sus miembros compromisos o buena voluntad, algo es algo, de aumentar sus presupuestos de defensa hasta el 2%2 . En la próxima cumbre del Jefes de Estado de la Alianza el próximo 25 de Mayo en Bruselas, se van a tratar dos temas fundamentales: el papel de la OTAN en la lucha contra el terrorismo y el aumento de los presupuestos de los Estados miembros antes reseñado. Ambos aspectos suponen un aumento de la Seguridad en Europa, habida cuenta de las acciones del terrorismo Islámico del ISIS/DAESH en el viejo continente (Paris, Niza, Berlín, Londres, Estocolmo..).

En cuanto a Oriente Medio, Trump ha recibido en Washington al Rey de Jordania, al Príncipe Mohammed bin Salman, segundo en la Corona de Arabia Saudí, al Presidente de Egipto y al Primer Ministro de Israel. Su Secretario de Estado, Tillerson, viajó a Israel para reunirse con los Palestinos. Objetivo: Una Nueva Estrategia en Oriente Medio que conduzca a un Acuerdo de Paz.

El ataque norteamericano con misiles Tomahawk a una base militar en Siria, como consecuencia del uso de armas químicas por el régimen Sirio de Assad, algo no previsto al principio de su mandato, ha demostrado que la nueva Administración no está dispuesta a que se traspase la línea roja del uso de armas químicas en el conflicto en dicho país.

Naturalmente, ha supuesto un giro en negativo a la relación con Rusia, a la que también condenó en el Consejo de Seguridad por su apoyo al régimen sirio y por su falta de apoyo para acabar con el conflicto en Ucrania. Efectivamente, el futuro de Assad ahora está en entredicho y la situación del conflicto incierta. La relación con Rusia debería de girar esta vez a positivo, para la resolución del conflicto y la estabilidad mundial.

A nivel doméstico, no se puede omitir que Trump ha propuesto un aumento del presupuesto de defensa de 54.000 millones de dólares, hasta una cifra récord de 603.000 millones de dólares. Su lema, Peace through strength (conseguir la Paz a través de la Fortaleza) no es solo palabras.

Pero no es oro todo lo que reluce. La forzada dimisión de su Asesor de Seguridad Nacional, el Tte. General retirado Michael Flynn por no haber dicho la verdad al Vicepresidente sobre sus supuestas relaciones con Rusia antes de su nombramiento, y lo que venga después con sus declaraciones en el hearing previsto ante el Congreso, constituye un punto negativo.

¿Es mucho o poco en 100 días? Estará sujeto a debate pero nadie puede negar que hay una nueva estrategia en política exterior y seguridad nacional de EE.UU. La era Obama en este aspecto ha pasado. La debilidad, sus prepuestos de defensa, la no intervención y la retirada apresurada de Irak, junto con sus apoyos a “inciertos” grupos rebeldes en Siria y Libia, no favorecieron la estabilidad mundial y el terrorismo del ISIS/DAESH nació y se consolidó. Pasemos página y demos una oportunidad a nuevas ideas y acciones que preconiza la nueva Administración norteamericana.

James Salomon ha trabajado en Naciones Unidas (Nueva York) como Professional Staff, ha residido en Oklahoma, Washington D.C. y Nueva York, habiendo realizado diversos cursos de postgrado en Escuelas del gobierno de EEUU.

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