Los 100 Días de Trump: Nación contra Globalismo

Ron Aledo, analista de la CIARon Aledo, analista de la CIA

Es la primera vez que EE.UU., formal y voluntariamente, ataca al gobierno sirio. Una verdadera sorpresa pues aparenta ser (por lo menos en la superficie) un cambio de política de Trump

Me han pedido que comente los primeros cien días de Trump así que intentaré hacer un brevísimo resumen. Para mí, estos primeros días son un claro ejemplo de la lucha a muerte entre el concepto patriótico de Nación-Estado y el Globalismo del Nuevo Orden Mundial en todas sus formas (engendros masónicos Volterianos, Dictadura de la Políticamente Correcto).

En el campo de seguridad y defensa lo más crítico es el ataque a la base área siria y el despliegue intimidador en aguas del Pacifico como mensaje a Corea del Norte. Respecto al ataque a Siria, es la primera vez que EE.UU., formal y voluntariamente, ataca al gobierno sirio. Una verdadera sorpresa pues aparenta ser (por lo menos en la superficie) un cambio de política de Trump que siempre dejó entender que veía al gobierno sirio como aliado contra los yihadistas y terroristas (mejor conocidos como ¨rebeldes sirios¨) que llevan años llevando a cabo un genocidio en ese país. Se podría entender que Trump ha cambiado de bando y ahora es un globalista neocon más; o bien podríamos interpretarlo como un acto más que nada mediático y de apariencias. El que este ataque ocurriera mientras Trump estaba reunido con el presidente de China, y que este no protestara ni suspendiera la reunión es un indicador claro de que Trump le advirtió al Presidente Chino que el ataque sería leve y más que nada de imagen y no substancial.

El que EE.UU. le diera advertencia previa a Rusia, quien a su vez alertó al gobierno sirio del ataque, y que material sensitivo fue retirado de la base aérea previo al ataque es también indicador en este sentido. También el que la fuerza aérea siria, abriera otra vez para su uso la base aérea atacada en sólo unas horas después del ataque es clarísima señal de lo leve que fue el ataque. Y, si bien fue leve en sentido militar, sí fue enorme en su sentido político y mediático, pues humilló a Obama dibujándolo como alguien que no cumple sus ¨líneas rojas¨ contra alguien que, como Trump, si actúa inmediatamente. Igualmente, el ataque envió el mensaje a la prensa de EE.UU. (engendro mismo del odio hacia Trump) de que el presidente tiene una política independiente no ligada a Putin. Por último, este ataque junto al bombardeo con la bomba anti bunkers contra extremistas en Afganistán, y el despliegue naval en el Pacífico, le demostró a Corea del Norte que un sexto ensayo nuclear causaría una fuerte reacción militar de EE. UU, algo que posiblemente acabaría, si Corea del Norte a su vez atacaba a Corea del Sur o Japón, en el fin de Corea del Norte como país, y la reunificación de Corea (y claro está, con Trump en todos los libros de historia como el presidente que unificó Corea).

Igualmente, hay que tomar nota de que Trump también ha insistido decisivamente en aumentar el ya de por sí colosal gasto militar de EE.UU. y ha cambiado la política pública hacia Siria. Respecto al gasto militar, además de generar empleo directo e indirecto y servir de estímulo económico, es también un posible mensaje a China, pues demuestra que EE.UU. puede impedir a gusto que China se haga con aguas internacionales e islas de otros países vía ¨bullying¨, que EE.UU. tiene, si así lo decide, la capacidad de garantizar la independencia de Taiwán si esta la declara, que le conviene renegociar los tratados comerciales o EE.UU. podría apoyar militarmente a sus competidores regionales o incluso reconocer a Taiwán.

Respecto a la política hacia Siria, el que abiertamente se reconozca que hay soldados estadounidenses sobre el terreno en Siria, y el que no se pida la cabeza de Al Assad, sino que derrotar a los extremistas islámicos sea el objetivo central, son los cambios de política más claros. Contrario a la política contradictoria y hasta esquizofrénica de Obama, Trump ahora envía mensajes sencillos y claros: EE.UU. se va asegurar de que los extremistas sunitas en Siria (Estado Islámico, Al Qaeda, y una decena de otros) no lleguen al poder, que sean militarmente derrotados. Trump coopera ahora abiertamente con la Rusia cristiana de Putin precisamente a favor de los cristianos en Siria (hay que recordar que el gobierno sirio es una coalición Alauí-Chiita- cristiano).

En el campo de la inteligencia la marca más visible de Trump ha sido detener el uso propagandístico y político de las agencias de inteligencia que Obama les dio a estas durante sus últimos dos meses en la Casa Blanca. Si Obama utilizó descaradamente las agencias de inteligencia de EE.UU. para atacar políticamente a Trump y diseminar rumores y falsedades para ponen en duda la victoria de Trump, el actual inquilino de la Casa Blanca ha detenido esta mezquina práctica (¿se han fijado cómo después del 20 de enero del 2017 los informes de ¨inteligencia¨ que salían casi semanalmente sobre Rusia y las elecciones han cesado repentinamente?).

Igualmente, dramático ha sido el despido del director del FBI James Comey. Este despido ha sido fulminante y contrario a todo protocolo y forma, pues rarísima vez una presidente despide al director del FBI al no ser este un cargo ¨político¨ ministerial de confianza, sino la persona número uno de investigación criminal en EE.UU. y ¨neutro¨. Por esa razón el FBI, que contrario a la CIA busca poner a gente en la cárcel por crímenes y está controlado por el Departamento de Justicia, es muchísimo menos propenso a ser utilizado políticamente por el presidente de turno. Durante mi breve estadía como empleado del FBI (Washington DC en el 2006) pude constatar el gran profesionalismo y neutralidad de los empleados del FBI. El FBI de facto se divide en dos grandes campos, el criminal que se ocupa de todos los crímenes comunes y el de Seguridad Nacional que se ocupa de contraterrorismo y contrainteligencia.

Trump expone como razón la fallida investigación sobre Hillary Clinton para el despido de Comey. El que se cometieran crímenes como desvelar información clasificada y sensitiva en servidores no seguros y privados, pero al final nadie fue a los tribunales es la razón principal. Muy probablemente los demócratas y sus aliados en la prensa criticarán implacablemente la decisión de Trump, más que nada por miedo a que el nuevo director reabra la investigación sobre Hillary Clinton. Independientemente, esto demuestra que Trump es un hombre de imparable movimiento, de acción sin pausa, que siempre va a tomar la iniciativa y pasa de la palabra a la acción de manera implacable. El mensaje psicológico a la prensa y sus enemigos izquierdistoides es rotundo.

Teniendo en cuenta que los primeros 100 días es una marca y ventana de tiempo muy artificial y poco realista para juzgar una presidencia que en teoría puede durar 8 años, en el campo de seguridad y defensa, actos dramáticos y políticas fuertes como la gran demostración naval en Asia han sido las marcas de Trump. Hay que ver cómo se desarrolla la nueva política en Siria, y qué dirección les da Trump a las fuerzas de EE.UU. en Europa durante el próximo año para poder juzgar más fidedignamente sus intenciones y resultados.

Un tema muy importante es la relación de EE.UU. con Rusia. En Europa se viven tres doctrinas para con la relación con Rusia. La primera doctrina o ¨escuela¨ de pensamiento es que Rusia es un monstruo o peligro inminente que quiere invadir y exterminar Europa. La segunda es que Rusia es un socio de negocios y comercial con el que hay que dialogar pragmática y fríamente. Finalmente, la tercera doctrina ve a Rusia como un ejemplo a seguir, por su defensa del cristianismo y su divorcio de facto con el globalismo y Nuevo Orden Internacional. La primera doctrina es defendida por los países rusofóbicos que odian a Rusia por razones históricas (los 3 países bálticos y Polonia), la segunda doctrina es defendida por los países grandes y usualmente pragmáticos (Alemania, Francia, Italia) y la tercera es defendida por la Hungría cristiana de Orbán, Serbia, Grecia y varios partidos políticos anti globalistas europeos.

Por razones ideológicas, en concreto la defensa del cristianismo y políticas contrarias a la propagación del homosexualismo, y la reacción rusa al golpe de estado contra la democracia que Victoria Nuland organizó en Ucrania en febrero del 2014, Obama se unió a la primera doctrina de los países Bálticos y Polonia. Las políticas actuales de la Unión Europea y la OTAN son residuos de la política de Obama. Hay que ver como Trump cambia y modifica esas políticas residuales durante los próximos 6 meses para juzgar sus intenciones europeas.

Respecto a políticas internas hemos podido ver que el odio de nivel casi satánico que los medios de comunicación, tanto la prensa escrita como las grandes cadenas de noticias en EE.UU., no ha aplacado para nada, pero al contrario se ha intensificado. La prensa no descansa un segundo para atacar, desprestigiar, y sabotear a Trump. De igual manera hemos visto como el sabotaje del ¨estado profundo¨ ha sido un constante en los primeros días de Trump. Si bien Trump ha nombrado a leales a los más altos cargos del gobierno, muchísimos de los puestos medios y medio altos en las diferentes agencias (ministerios) siguen estando en mano de fanáticos de Obama que llegaron a sus puestos durante los 8 largos años de obamismo. Estos funcionarios de carrera firmemente asentados en la maquinaria gubernamental comparten el odio Obamita hacia Trump que tiene la prensa y no descansarán en su empeño de fastidiar y sabotear a Trump.

Si bien Trump ha visto cómo los enemigos han detenido su agenda en varios puntos -como las órdenes para congelar la inmigración de países de alto riesgo, su primer intento por reemplazar la reforma sanitaria de Obama (el Obamacare), y le han impuesto presupuestos arbitrarios por la falta de 60 votos en el senado- también es cierto que Trump ha provocado una serie de agresivas órdenes ejecutivas de buenas intenciones e impacto realista. Trump insiste en defender la libertad religiosa en EE.UU. y en proteger las organizaciones religiosas de los ataques brutales de los peones de la dictadura de lo políticamente correcto.

Igualmente, Trump sigue en pie de guerra contra las ciudades santuario que desafían las leyes federales y dan todo tipo de beneficio a inmigrantes ilegales. Igualmente, Trump sigue con su agresiva campaña por defender y crear empleo y revitalizar la industria en todo EE.UU. pero sobre todo en el medio Oeste ya que fueron los votantes de esa área, los famosos demócratas de Reagan, los que lo llevaron a la victoria en las elecciones.

Sin embargo, el triunfo más rotundo de Trump en estos primeros días ha sido sin duda la elección del juez Neil Gorsuch al Tribunal Supremo. Este tribunal es de extraordinaria importancia pues sus nueve jueces son vitalicios y representan lo que en España son el Tribunal Supremo y el Constitucional pero fusionados en uno solo.

Las decisiones del Supremo de EE.UU. no tienen apelación y representan la interpretación de la Constitución. Con la muerte del juez católico tradicionalista, pro vida y pro familia Antonín Scalia y el posible retiro del también católico Clearance Thomas, la elección presidencial de noviembre del 2016 se hacía absolutamente decisiva en la composición ideología del Tribunal Supremo (no hay duda alguna que Hillary Clinton hubiera nominado a peones de la Escuela de Frankfurt, pro aborto, pro homosexualismo y anti libertad religiosa al Tribual).

Muchos conservadores y cristianos tradicionalistas que no tenían a Trump como su primera opción, pero defendían a Ted Cruz o Marco Rubio, al final fueron a votar por cientos de miles, con el único propósito de salvar el Tribunal Supremo de las garras de Clinton y el marxismo cultural de la Escuela de Frankfurt. El haber podido asegurar al conservador y cristiano juez Gorsuch al Supremo representa la más categórica de las victorias de Trump durante estos primeros 100 días.

Nuevamente, habrá que ver cómo Trump se desarrolla contra los moderaditos e IPIs que lo odian y atacan para poder juzgar los resultados de su presidencia durante los próximos meses y años.

*Ron Aledo. M.A, ex analista de la CIA (ctr.), oficial del Estado Mayor Conjunto EE.UU

Leave a Reply

Notificar de
avatar
wpDiscuz