Otra victoria para Trump; ¿y cuándo una para los trumpistas?

La ‘trama rusa’ se desvanece en la nada por días, mientras gana peso la acusación vertida por el propio presidente contra la Administración de su predecesor en cuanto a las escuchas a que fue sometido incluso antes de ser candidato.

Todos los indicios apuntan a la que fuera mano derecha de Obama y su directora de Seguridad Nacional, Susan Rice, de quien hoy se ha sabido por Bloomberg que fue quien dio la orden de ‘desenmascarar’ a los miembros del equipo de Trump espiados con la excusa de la ‘injerencia rusa’.

Si las grabaciones que implicaron a hombres de Trump como Michael Flynn podían estar justificadas con el pretexto de que no era él el espiado sino sus interlocutores, en operaciones de esta naturaleza las personas espiadas ‘por causa indirecta’ deben mantenerse en la confidencialidad.

Pero en este y otros casos similares, Susan Rice, según las informaciones de Bloomberg, quien encargó que se registraran los nombres de los espiados ‘incidentalmente’ y que, en el caso de Flynn, se filtraron a la prensa.

Otra victoria para Trump, otra derrota para sus enmemigos demócratas. Pero, ¿dónde están las victorias de los partidarios de Trump, de la plataforma que le hizo ganar?

Desquicia a la progresía mundialista

Hasta ahora, Donald Trump presidente ha logrado uno de los objetivos que más ansiosamente anhelaban sus partidario, sacar absolutamente de quicio a la progresía mundialista internacional y a sus medios, que son, básicamente, los medios.

Pero sería injusto concluir que, a estas alturas, son sus acérrimos y empecinados enemigos lo que se están empezando a impacientar con su administración.

Por decirlo directamente, Trump tiene preocupados a sus seguidores. Sobre algunas medidas, la pregunta es si el presidente podrá superar las trabas con que el ‘Estado profundo’ -la propia burocracia y otros poderes formales e informales- sus iniciativas, como son los jueces que paralizan sus órdenes ejecutivas ventando la entrada de inmigrantes de determinados países o las autoridades de las llamadas ‘ciudades santuario’ negándose a colaborar en la detección y expulsión de illegales.

Pero, en otros casos, la perplejidad se refiere más a la propia voluntad del presidente. Una iniciativa accesoria aunque no menor que el presidente pretendía aplicar entre las primeras, el desmantelamiento de las ‘protecciones’ al colectivo LGTB en el lugar del trabajo, se eliminó gracias a los buenos oficios de su hija Ivanka, ferviente defensora de los derechos de los homosexuales.

Tampoco sentó bien a sus bases que, después de pasarse la campaña arremetiendo contra los ‘peces gordos’ de Wall Street e individualizando a la multinacional financiera Goldmann Sachs llenase su gabinete con ex directivos de esta misma empresa, probablemente la más odiada junto con Monsante de todo el planeta.

El fracaso del ‘RyanCare’

El asunto del Obamacare, como ya comentamos en su día, es más dudoso. Ciertamente, Trump ha ‘fracasado’ en sustituir el desastroso sistema sanitario híbrido de Obama por otro, el llamado ‘RyanCare’, pero en este caso parece una jugada bastante hábil para desprestigiar a sus enemigos en el Partido Republicano y dejar que el asunto se pudra para tener manos libres e imponer el sistema que desee.

Como dice él mismo en su libro ‘The Art of the Deal‘, en una negociación hay que pretender que se desea por encima de todo algo que no se desea realmente y, cuando no se consigue, ir a por lo que se quiere realmente.

Con todo lo que se habla de las ‘amistades peligrosas’ de Trump con Putin, no parece que el mandatario ruso esté sacando mucho del supuesto trato; en realidad, ni siquiera de las buenas palabras y declaraciones de intenciones de Trump en el sentido de estrechar los lazos con Rusia, acabar con la larvada hostilidad y unir fuerzas con Moscú contra el Estado Islámico.

Sabemos que en campaña siempre se exageran las promesas, y no nos parece demasiado relevante que Trump no cumplirá la balandronada de “acabar con el ISIS en el primer mes de mandato”; pero, ¿es que ha empezado a hacerlo?

A Rusia se le ha dejado claro que no se le levantarán las sanciones en vigor hasta que no dé la vuelta a sus políticas en Ucrania, lo que supondría ‘devolver’ Crimea, algo que Putin ni puede ni estaría dispuesto a hacer. ¿Sanciones ‘in aeternum’, entonces?

Sí hemos visto, en cambio, gestos extraordinariamente cálidos hacia Arabia Saudí, a cuyas tropas sigue asistiendo en su ofensiva contra el Yemen. ¿Que fue lo de olvidarse de guerras remotas donde no hay claros intereses americanos que defender?

Con la sorpresa aún caliente de su victoria, en estas mismas páginas advertimos que, con todo el establishment en su contra, Trump tardaría meses en hacerse con las riendas del poder. Para lo que tiene enfrente, no se puede decir que se esté moviendo mal, pero es claro que todavía no tiene el control. Al menos, eso es lo que desean pensar todos los ‘trumpistas’, o la decepción final será mayúscula.

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JMR
Invitado

Limpiar la administración tardará la primera legislatura. Es en la segunda donde llevará todo su programa a la práctica. Paciencia, las cosas de palacio, van despacio.

Don Verdad
Invitado

Me parece perfecto JMR, tiene tanta basura por tantos lados que necesita limpiar y desinfectar mucho

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